jueves, 2 de agosto de 2012

fotografia :JORGE GALICKI

JAMAS SOÑE
Jamás, soñé con ojos, tan bellos, en el relato sin prisa de mi vida y desde que te encontré
Otros sueños, han llegado a mis noches, en un solo nombre, en una sola sonrisa, la tuya y
Hoy al saber que tu estas allí, siento el viento, y me imagino una palabra tuya,
Y en mi alma, hoy se siente tu compañia, con solo mirar tu foto e imaginarme un despertar, donde nada ni nadie, podrá impedirme que te proteja, te ame y cuide de tus sueños para así alcanzar tus metas y las mías  , sin esa distancia que hoy separa nuestras vidas
ESCRITO : Jorge Galicki
EL Vikingo

.
CHIQUITA
CON
NOMBRE DE PRINCESA


Solo, quiero romper una estrella y regalarte un pedacito de ella

Solo quiero,, poder en cada palabra describir tu sonrisa de chiquita y

Romper la distancia, que existe entre tu alma y la mía.

Será, que necesito el barco de mil velas con el que surco los mares el temible Barba Negra

Será que para llegar a ti debo caminar al lado de un Quijote y escribir mil poemas

De terribles dragones imaginarios, para luchar contra ellos y llegar a las puertas

De tu corazón.

Mi niña linda, con nombre de princesa

Déjeme tomar tu mano, déjeme sentir tus miedos, y así poder descifrar

El mañana.

Mi niña linda, con risa de primavera

Déjeme regar las flores del camino, para así de regreso al castillo de cristal que

Mi alma quiere, construir para ti, te reciban con mil aromas, que solo pueden

Compararse, con tu aliento, y en cada beso, que imaginan mis labios, cuando, en cada sueño te beso y en cada despertar, llego sentir el sabor de los tuyos en los míos.

Mi niña linda con acento, que enamora

Que debo hacer, para sentir tu alma, en cada palabra, que me evoca a la más bella princesa, de larga cabellera y de ojos moros, con la hermosa sensación,

En cada mañana, de que estas allí.

No quiero despertar, de este lindo sueño

No quiero, escribir una historia

Solo quiero estar en tus días

y poder escribir nuestras vidas

Con los más dulces poemas

Que ni el mismo Quijote, pudo escribirle a Dulcinea

No quiero surcar los mares como Barba Negra

Para llegar a ti

Solo te pido, que si despierto de este sueño

Me dejes surcar tu vida, y así navegar juntos

Hasta llegar al mundo, que construyo  mi imaginación

Donde tú eres mi princesa y yo

Simplemente tú vasallo

JORGE GALICKI
EL VIKINGO

RUBEN DARIO

           Nacido como Félix Rubén García Sarmiento en Nicaragua en 1867, es hoy mundialmente conocido por su seudónimo: Rubén Darío. Referente del modernismo en nuestro idioma por su obra "Azul...", en sus poemas se perciben fuertes influencias de escritores franceses. Fue también representante de su país en el exterior ostentando distintos cargos, haciéndose evidente su compromiso sociopolítico también en sus obras como en "A Colón". Son otras obras fundamentales "Sonatina", "Lo fatal" y "Canción de otoño en primavera

Una selva suntuosa
en el azul celeste su rudo perfil calca.
Un camino. La tierra es de color de rosa,
cual la que pinta fra Doménico Cavalca
en sus Vidas de santos. Se ven extrañas flores
de la flora gloriosa de los cuentos azules,
y entre las ramas encantadas, papemores
cuyo canto extasiara de amor a los bulbules.
(Papemor: ave rara; Bulbules: ruiseñores.)

* * *

Mi alma frágil se asoma a la ventana obscura
de la torre terrible en que ha treinta años sueña.
La gentil Primavera primavera le augura.
La vida le sonríe rosada y halagüeña.
Y ella exclama: «¡Oh fragante día! ¡Oh sublime día!
Se diría que el mundo está en flor; se diría
que el corazón sagrado de la tierra se mueve
con un ritmo de dicha; luz brota, gracia llueve.
¡Yo soy la prisionera que sonríe y que canta!»
Y las manos liliales agita, como infanta
real en los balcones del palacio paterno.

* * *

¿Qué són se escucha, són lejano, vago y tierno?
Por el lado derecho del camino adelanta
el paso leve una adorable teoría
virginal. Siete blancas doncellas, semejantes
a siete blancas rosas de gracia y de harmonía
que el alba constelara de perlas y diamantes.
¡Alabastros celestes habitados por astros:
Dios se refleja en esos dulces alabastros!
Sus vestes son tejidos del lino de la luna.
Van descalzas. Se mira que posan el pie breve
sobre el rosado suelo, como una flor de nieve.
Y los cuellos se inclinan, imperiales, en una
manera que lo excelso pregona de su origen.
Como al compás de un verso su suave paso rigen.
Tal el divino Sandro dejara en sus figuras
esos graciosos gestos en esas líneas puras.
Como a un velado són de liras y laúdes,
divinamente blancas y castas pasan esas
siete bellas princesas. Y esas bellas princesas
son las siete Virtudes.

* * *

Al lado izquierdo del camino y paralela-
mente, siete mancebos ?oro, seda, escarlata,
armas ricas de Oriente? hermosos, parecidos
a los satanes verlenianos de Ecbatana,
vienen también. Sus labios sensuales y encendidos,
de efebos criminales, son cual rosas sangrientas;
sus puñales, de piedras preciosas revestidos
?ojos de víboras de luces fascinantes?,
al cinto penden; arden las púrpuras violentas
en los jubones; ciñen las cabezas triunfantes
oro y rosas; sus ojos, ya lánguidos, ya ardientes,
son dos carbunclos mágicos del fulgor sibilino,
y en sus manos de ambiguos príncipes decadentes
relucen como gemas las uñas de oro fino.
Bellamente infernales,
llenan el aire de hechiceros veneficios
esos siete mancebos. Y son los siete vicios,
los siete poderosos pecados capitales.

* * *

Y los siete mancebos a las siete doncellas
lanzan vivas miradas de amor. Las Tentaciones.
De sus liras melifluas arrancan vagos sones.
Las princesas prosiguen, adorables visiones
en su blancura de palomas y de estrellas.

* * *

Unos y otras se pierden por la vía de rosa,
y el alma mía queda pensativa a su paso.
?¡Oh! ¿Qué hay en ti, alma mía?
¡Oh! ¿Qué hay en ti, mi pobre infanta misteriosa?
¿Acaso piensas en la blanca teoría?
¿Acaso
los brillantes mancebos te atraen, mariposa?

* * *

Ella no me responde.
Pensativa se aleja de la obscura ventana
?pensativa y risueña,
de la Bella-durmiente-del-bosque tierna hermana?,
y se adormece en donde
hace treinta años sueña.

* * *

Y en sueño dice: «¡Oh dulces delicias de los cielos!
¡Oh tierra sonrosada que acarició mis ojos!
?¡Princesas, envolvedme con vuestros blancos velos!
?¡Príncipes, estrechadme con vuestros brazos rojos!»

MUCHACHA SALVAJE
MI MUCHACHA salvaje, hemos tenido
que recobrar el tiempo
y marchar hacia atrás, en la distancia
de nuestras vidas, beso a beso,
recogiendo de un sitio lo que dimos
sin alegría, descubriendo en otro
el camino secreto
que iba acercando tus pies a los míos,
y así bajo mi boca
vuelves a ver la planta insatisfecha
de tu vida alargando sus raíces
hacia mi corazón que te esperaba.
Y una a una las noches
entre nuestras ciudades separadas
se agregan a la noche que nos une.
La luz de cada día,
su llama o su reposo
nos entregan, sacándolos del tiempo,
y así se desentierra
en la sombra o la luz nuestro tesoro,
y así besan la vida nuestros besos:
todo el amor en nuestro amor se encierra:
toda la sed termina en nuestro abrazo.
Aquí estamos al fin frente a frente,
nos hemos encontrado,
no hemos perdido nada.
Nos hemos recorrido labio a labio,
hemos cambiado mil veces
entre nosotros la muerte y la vida,
todo lo que traíamos
como muertas medallas
lo echamos al fondo del mar,
todo lo que aprendimos
no nos sirvió de nada:
comenzamos de nuevo,
terminamos de nuevo
muerte y vida.
Y aquí sobrevivimos,
puros, con la pureza que nosotros creamos,
más anchos que la tierra que no pudo extraviarnos,
eternos como el fuego que arderá
cuanto dure la vida
POEMA. de PABLO NERUDA
GRANDE ENTRE LOS GRANDES